Ataques de perros asilvestrados: una problemática histórica que sigue creciendo

Un nuevo ataque de perros asilvestrados, esta vez en un establecimiento dedicado a la cría de llamas, volvió a poner en agenda una problemática histórica en Tierra del Fuego que lleva décadas sin resolverse y que impacta de manera directa en el campo, el trabajo rural y las familias que viven de la producción.

La situación fue expuesta por la presidenta de la Asociación Rural de Tierra del Fuego a través de un extenso posteo en su cuenta personal, donde expresó su preocupación por la reiteración de estos episodios y la falta de respuestas sostenidas.

Un problema que se repite desde hace décadas

En su mensaje, la dirigente señaló que los ataques de perros asilvestrados no son un fenómeno reciente. “La historia se vuelve a repetir. Siento impotencia, rabia, frustración y falta de esperanza”, expresó al referirse al nuevo caso ocurrido en los últimos días.

Recordó además que la producción agropecuaria forma parte de la identidad fueguina desde hace más de un siglo. “Hace más de 130 años en Tierra del Fuego transformamos pastizales naturales y producimos lanas y carnes de excelencia”, sostuvo, y advirtió que el flagelo de los perros asilvestrados lleva al menos 45 años afectando al sector.

Impacto ambiental y productivo

Según describió, los ataques comenzaron con ovinos y fauna silvestre, pero con el paso del tiempo se extendieron a caballos, vacunos, guanacos y chulengos. “Todo el ecosistema está atravesado por esta problemática. Y seguimos sin reaccionar”, remarcó.

El impacto va más allá de la pérdida puntual de animales. Cada ataque implica producción que se interrumpe, inversión que se pierde y trabajo que se pone en riesgo. El campo fueguino genera empleo, sostiene economías locales y permite el arraigo de familias que hoy ven amenazada su actividad.

Una deuda pendiente del Estado

En el posteo también se cuestiona la falta de políticas sostenidas en el tiempo. “Tenemos una ley de Manejo de Poblaciones Caninas que se cumple a medias”, afirmó, y subrayó que los problemas ambientales no pueden depender de los funcionarios de turno.

La dirigente advirtió además que ya se registraron ataques de perros sueltos a personas y volvió a plantear la gravedad del escenario. “¿Están esperando una víctima fatal humana para reaccionar?”, se preguntó.

Mientras tanto, el problema continúa creciendo y el sector rural vuelve a quedar expuesto, con consecuencias directas sobre el trabajo, la producción y las familias del campo fueguino.