El administrador del establecimiento educativo-productivo detalló la grave situación y señaló que la problemática tiene su origen en la falta de políticas continuas y de responsabilidad ciudadana.
Un ataque de perros asilvestrados provocó la muerte de más de un centenar de corderos en la Escuela Agrotécnica Salesiana de Río Grande, causando graves pérdidas productivas y educativas.
Mauricio Hoyos, administrador de la institución, confirmó en FM Aire Libre la magnitud del hecho. «Hasta ayer ya habíamos pasado los 100, estimamos que va a estar en más de 120, calculo que 130 animales, y esperando a ver cómo evolucionan los que están heridos», detalló Hoyos, quien añadió que los ataques se habrían producido durante más de un día.
El hecho, calificado como «muy, muy grave» por el administrador, afectó al plantel de reposición de la majada escolar, utilizado para prácticas profesionalizantes de los alumnos. «Hacía diez días los chicos habían estado trabajando… y que ahora, diez días después, otro grupo de alumnos tenga que estar haciendo este trabajo lamentablemente, es muy doloroso», explicó con angustia.
Según su relato, solo se visualizaron dos caninos de gran tamaño responsables de la matanza. «Sí, tranquilamente lo pueden hacer», afirmó al ser consultado sobre la capacidad destructiva de los animales.
Hoyos enfatizó que el origen de esta problemática es urbano, vinculándola directamente a la responsabilidad de los dueños de mascotas y a la falta de continuidad en las políticas públicas. «No hay duda de que este tipo de problemática en la provincia no nace en el campo sino que nace en la ciudad», aseveró, y agregó: «Muchas veces nos hemos encontrado con perros con collares».
Para el administrador, la solución requiere de medidas sostenidas. «Esto tiene que ser una política vinculada a lo productivo y no a que a un gobierno le dé continuidad o no».
Respecto a la posibilidad de prevenir estos episodios, Hoyos fue contundente: «Es difícil de prevenir, esa es la realidad. No hay una forma de prevenir».
El ataque no solo representa un duro golpe económico, sino que destruye un año de trabajo educativo. «Todo el trabajo de un año que tiene toda la componente educativa, productiva… en tres días se va todo por el piso», concluyó Mauricio Hoyos, subrayando el profundo impacto que estos eventos tienen en la formación de los estudiantes y en la producción local.



