El delegado de la planta relató la angustiante realidad de los operarios, quienes debieron volcarse a trabajos informales como remiseros, fleteros o vendedores ambulantes para poder alimentar a sus familias.
En el marco de una asamblea permanente que mantienen dentro de las instalaciones de Aires del Sur, Maximiliano Uriona, delegado gremial y miembro del cuerpo de delegados de la Unión Obrera Metalúrgica, ofreció un crudo relato sobre la crítica situación que afecta a los trabajadores de la compañía.
«Estamos en asamblea permanente dentro de planta, debido a que la empresa, desde hace dos meses ya, no abona salarios, ni aportes, ni nada de lo que le corresponde a cualquier trabajador», manifestó en Radio Fueguina.
Uriona contextualizó el origen del conflicto que atraviesa la firma. «Nuestra empresa ya fue concursada en el año 2019, cuando las devaluaciones, falta de producción, apertura de importaciones, todo eso sumado a que se hacen topes paritarios, debilita el mercado interno, generando que la empresa en el último tiempo tenga que rematar los equipos para pagar obligaciones», explicó.
El delegado narró cómo se desencadenó la crisis a mediados de enero: «El 26 de diciembre salimos de vacaciones con el 100% de planta, con compañeros contratados, haciendo horas extras. Pero el 15 de enero la empresa tenía que pagarnos un voucher de $300.000 y horas antes nos indica que no lo va a pagar por falta de liquidez y corta cualquier tipo de comunicación».
Señaló gestiones realizadas por el secretario general de la UOM, quien los puso en contacto con los apoderados en Buenos Aires: “Empezamos a tener algo de comunicación asistiendo al Ministerio de Trabajo. La empresa jamás sentó a alguien referente fuera de su apoderado legal, que no tenía ningún poder más que transmitir lo que transmitía la empresa, nunca se pudo negociar absolutamente nada», aseguró.
El trabajador describió las penurias cotidianas de los operarios. «Dos meses sin sueldo, con tarjetas vencidas, alquileres vencidos, carta documento, cuotas alimentarias no pagadas y entrar en informalidad para hacer changas y poder llevar un plato de comida a la casa, nos generó el hartazgo», expresó.
Interrogado acerca de cómo lograron sobrevivir, Maximiliano Uriona finalmente explicó: “Somos fleteros, Uber, remiseros, taxistas, feriantes, vendedores de comida en la calle. Somos todo lo que no debería ser ningún trabajador en relación de dependencia».



