Chile entre Washington y Beijing: la disputa Boric–Kast y el tablero estratégico del Pacífico

El acuerdo para un nuevo cable submarino con China reavivó la interna política chilena y expuso el delicado equilibrio que el país mantiene con Estados Unidos, su principal socio comercial en Occidente.

La política chilena volvió a tensarse tras conocerse avances en un proyecto de cableado submarino que vincularía a Chile con Asia, con participación de empresas chinas. El tema escaló rápidamente al plano ideológico y estratégico, con el presidente Gabriel Boric defendiendo una política exterior “autónoma y pragmática”, mientras que el líder opositor José Antonio Kast advirtió sobre los riesgos de profundizar la dependencia tecnológica con Beijing.

El trasfondo no es menor. Chile mantiene un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos desde 2004 y Washington sigue siendo un socio clave en materia de inversión, servicios financieros y cooperación estratégica. Sin embargo, China es hoy el principal destino de las exportaciones chilenas, especialmente cobre y litio, dos recursos críticos en la transición energética global.

El proyecto de cable submarino —infraestructura sensible en términos de datos y conectividad— se inscribe en esa disputa global por la influencia tecnológica. Para el oficialismo, diversificar socios fortalece la soberanía digital y consolida a Chile como hub del Pacífico Sur. Para Kast y sectores de la derecha, en cambio, avanzar con China en áreas estratégicas podría generar tensiones con Estados Unidos, en un contexto donde Washington busca limitar la expansión tecnológica del gigante asiático en América Latina.

En términos comerciales, Chile necesita de ambos. Estados Unidos es clave para exportaciones agroindustriales, vinos y productos con mayor valor agregado, además de ser fuente relevante de inversión extranjera directa. China, por su parte, absorbe más de un tercio de las exportaciones totales chilenas.

El dilema para La Moneda es político y económico a la vez: cómo sostener una relación sólida con Washington sin resignar el peso que hoy tiene Beijing en su matriz exportadora.

Para la región —y también para la Argentina— lo que ocurra en Chile no es anecdótico. Define corredores logísticos, infraestructura digital y el posicionamiento estratégico del Cono Sur en la disputa global entre Estados Unidos y China. En ese tablero, la interna Boric–Kast no es solo electoral: es una discusión sobre el modelo de inserción internacional que adoptará Chile en los próximos años.