Reclamos por demoras y falta de espacios seguros

La directora cuestionó la paralización y el traslado de la comunidad educativa mientras avanza la construcción del nuevo edificio. Denunció improvisación, falta de planificación y ausencia de respuestas oficiales para garantizar condiciones seguras.

La directora de la Escuela Especial Kayú Chenen, María José Pazos, expuso la preocupación de la comunidad educativa ante la obra del nuevo edificio y la falta de espacios alternativos adecuados mientras se ejecutan los trabajos.

“Es un edificio de casi 40 años, se deteriora, hay que modernizar, pero no nos pueden dejar como nos están dejando desde septiembre y quién sabe hasta cuándo sin nuestra escuela”, afirmó en radio Provincia.

Recordó que existía un compromiso oficial respecto de los plazos: “No iba a ser más que creo que 160 días de plazo de obra, si no me equivoco”. Sin embargo, describió el proceso como “un desmembramiento de la comunidad educativa de la escuela”, al señalar que los servicios fueron distribuidos en distintos edificios.

Según indicó, el año pasado “la matrícula propia que asiste a la sede Kayú quedó aislada. Muchos pibes y pibas quedaron aislados al no tener el servicio en la escuela”. También advirtió sobre el impacto en el comedor para “chicos que realmente necesitan asistir a la escuela para recibir su plato de comida caliente”.

Pazos sostuvo que desde el inicio “la única solución que tenía el Ministerio era suspender las clases, llevar a los docentes a que cumplan horario en distintos establecimientos”. Y remarcó: “No nos vemos las caras hace meses. Los chicos prácticamente no tuvieron cierre de año”.

Sobre los espacios propuestos, fue categórica. En el edificio actual señaló que “las paredes no son paredes ni de durlok, ni de material, ni de bloques, son de vidrio. Son como vitrinas, son como peceritas las aulitas que hicieron”. Agregó que “es un lugar lleno de ruidos, con una iluminación que no está acorde, no tiene la acústica, no tiene las protecciones, no tiene nada”.

Respecto de otra alternativa, indicó que la Escuela 40 “no es una escuela pensada para personas con discapacidad, no tiene rampas, la salida de emergencia es por una escalera. ¿Cómo bajan una silla de ruedas?”.

En ese contexto, María José Pazos confirmó que los docentes permanecen “en asamblea permanente hasta que se garantice un espacio de trabajo que sea seguro para todos”.