La matriz productiva de Tierra del Fuego – La brecha entre el discurso oficial y los datos . Por Luis A. Castelli*

Durante los últimos tiempos, el gobernador Gustavo Melella ha insistido en que su gobierno está impulsando un proceso de diversificación y cambio de la matriz productiva provincial. El discurso se repite en gacetillas, videitos de instagram y notas periodísticas: más producción, más empleo, más valor agregado. La narrativa oficial intenta instalar la idea de una provincia que estaría dejando atrás un modelo agotado para ingresar en una nueva etapa de desarrollo. El cambio de discurso es absolutamente superficial, y obligado por los resultados electorales nacionales de 2023 y 2025 en la provincia, en donde triunfaron las ideas del mileismo.

Cuando ese relato de Melella se contrasta con los datos disponibles, la conclusión es bastante distinta. A partir de información oficial, se observa que la base del empleo asalariado registrado en la provincia, por rama de actividad, desde el 2020, no registra señales de un cambio en la matriz productiva fueguina. La estructura permanece prácticamente intacta, lo único que ha crecido es el empleo público.

Lo público continúa concentrando alrededor del 41–42% del empleo total registrado. Es decir: cuatro de cada diez puestos de trabajo formales en la provincia dependen directamente del Estado. Lejos del cambio que se anuncia en los discursos, el modelo melellista sigue sosteniendo al empleo público como el principal pilar del mercado laboral local.

La industria manufacturera explica aproximadamente entre el 17% y el 18% del empleo, sin lograr expandir su participación relativa. El comercio ronda el 9%, el transporte y las comunicaciones cerca del 4–5%, y un conjunto de servicios sociales y personales completa el esquema. No aparece ningún sector nuevo con capacidad de alterar la estructura dominante. La supuesta diversificación no se refleja en la composición real del empleo.

La persistencia de esta estructura tiene consecuencias profundas. En primer lugar, mantiene una alta vulnerabilidad fiscal. En segundo lugar, limita la capacidad de generación de empleo privado sostenible. En tercer lugar, consolida una economía dependiente de transferencias, regulaciones y decisiones externas, con escaso margen para una estrategia productiva local de desarrollo.

El problema no es solo económico, sino también político, y comunicacional. El discurso oficial promete un cambio que en los datos no se ve. La brecha entre relato y realidad debilita la confianza en el gobierno (la aprobación de la gestión Melella ronda hoy sólo el 30%).

Si la diversificación productiva fuese un objetivo real, se pondrían en práctica políticas activas, inversiones, infraestructura, formación de capital humano, financiamiento, reglas claras, articulación público-privada y una estrategia sostenida en el tiempo, en donde el estado cumpla el rol subsidiario que la Constitución prevé y no compita con los privados. Nada de eso se ve en la realidad, y sin esos instrumentos, la matriz productiva seguirá como hasta ahora, reproduciendo, más allá de los discursos, prácticamente el mismo patrón.

Lo que en realidad sucede es que existen en Melella y su gobierno condicionantes ideológicos y políticos que explican la dificultad para impulsar el cambio que promete en el discurso. En lo ideológico, una visión del desarrollo fuertemente estatista, desconfiada del sector privado, poco orientada a la competencia, que tiende a reproducir y acrecentar un modelo donde el Estado es el principal actor económico. En lo político, un alineamiento con los sectores más duros del kirchnerismo que dificultan la integración de Tierra del Fuego en el nuevo mapa político del país.

No se trata entonces solamente de prometer un cambio de matriz productiva: hay que contar con una visión moderna del desarrollo y tomar decisiones concretas para llevarla adelante. Mientras esas condiciones no se modifiquen, los datos seguirán mostrando un modelo perimido que se reproduce y transformaciones que no llegan.

*El autor es politólogo y magister en desarrollo económico.